¿Vale la pena vivir en el extranjero?

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Hace tiempo que quería escribir sobre este tema. Dentro de nada está aquí el verano y nos iremos a España a pasar unos días en la tierra del eterno sol. Así es como bauticé a mi querida Valencia desde que vivo pasada por agua en Inglaterra.

Disfrutaremos de la playa, la familia, quedaremos con los amigos, y lo que más me gusta, … daremos un sencillo paseo por el barrio donde vivíamos mientras absurdamente pensamos que nada ha cambiado y seguimos viviendo allí. Justo es en ese momento (en el parque o en el supermercado) donde te encuentras con alguien de toda la vida y empezáis a conversar.

Normalmente siempre en la conversación salen una o dos frases típicas: “Hija que envidia me das, a mi me encantaría vivir fuera” y “jolín, que valientes sois viviendo tan lejos con 3 niños”.

No somos valientes. No hace falta ser muy valiente para vivir en el extranjero. Valiente es mi amiga que vive en España con sus hijos y su marido está trabajando en Rumanía, aunque vuelva a casa 5 días cada mes y medio. O mis amigos que están en el paro y que a duras penas llega a final de mes. Eso es de ser valiente. Nosotros sólo hemos ampliado horizontes.

¿Es fácil cambiar de vida?

Antes de irnos a vivir a Chile una psicóloga nos dio el gran tip del año: “Aprovechad este gran cambio de país para reinventaros a vosotros mismos”. Y nada más lejos de la realidad.

Es verdad que cambias, pero cambias porque maduras, porque creces como persona. Pero no porque llegues a un país nuevo y cambien tu personalidad y tu carácter de repente. Si lo hicieras con esa facilidad tendrías un trastorno de personalidad serio.

Yo he sido la misma en España, en Chile y en Inglaterra. Si he sido introvertida, lo he sido en los 3 países; si he tenido facilidad para hacer amigos, ha sido en los 3 países; si he sido insegura, lo he sido en los 3 países. Nunca noté un cambio en mí trascendental al cambiarme de país.

Eso sí, los comienzos son difíciles.  Hasta que la nueva zona a explorar se convierte en tu nueva zona de confort, pasan muchas cosas. Y en esos momentos estás más a la defensiva y no disfrutas tanto y esos nervios también se trasladan a tu vida familiar y la de tus hijos.

Y no, no es fácil. Verte a miles de kilómetro de casa en una vida completamente nueva en donde no conoces a nadie, es muy difícil de asumir. Me imagino que debe pasarle lo mismo a la gente que se cambia a vivir a otra ciudad dentro del mismo país, salvo por el hecho de que aquí estás cambiando de cultura e incluso de idioma.

No sé por qué cuando empiezas a organizar el viaje de tu nueva vida en el extranjero te imaginas sólo cosas buenas, una mejor casa, un mejor trabajo, una nueva cuidad preciosa, … Imagino que es como tu cabeza trabaja para darte la seguridad y contrarrestar con el miedo sistemático que te entra al saber que tendrás que rehacer tu vida de nuevo. Y evidentemente no todo lo que imaginaste es la realidad.

Para que te hagas una idea: es como si alguien desde arriba te cogiera con su gigante mano (a ti y tu familia) y os “dejara caer” en otra parte del planeta tierra, y  hala! apáñatelas como puedas.

El primer año viviendo en el extranjero, es muy duro

Mi hija Rocío no llevó nada bien el cambio en Chile, es más. Es más, se integró tan mal en el colegio que al año siguiente la cambiamos a otro para ver si encajaba mejor. Mi hijo en esa época sólo tenía 2 años así que no tuvo problemas. Pero cuando cambiamos a Inglaterra … tampoco lo llevó nada bien. Y sí, muchas veces me pregunto si su vida habría sido más fácil viviendo en España.

Respecto a mi, tengo que decir que me costó un mundo sobrevivir al primer año. El sentimiento de soledad es abismal. La gente que queda contigo un rato a tomar un café tiene sus planes con su gente, y tu llevas escrito en la cara la frase “busco amigos desesperadamente, sé mi amiga por favor”. La necesidad de socializar pasa a ser algo primordial.

El primer año veía como iban pasando los días lentamente en un país nuevo en el que tenía que aprender a vivir. Eso sí, una vez pasado el primer año me relajé y aprendí a disfrutar de mi querido Chile y a su gente.

Y no me pasa a mi solamente. Conozco a muchas emigrantes que han tenido que pasar su primer año de duelo, en el que te pasas el día diciendo lo mucho que echas de menos tu país y lo mal que están en tu país de acogida. Os juro que se pasa.

Sin embargo, al llegar a Inglaterra el cambio me pareció pan comido, y eso que no domino el idioma. Creo que el duelo del primer año ya lo había vivido en Chile y no lo volví a pasar otra vez. Aquí he podido disfrutar desde el primer día.

¿Ya no sabes de dónde eres?

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No te puedes imaginar cuánto echamos de menos los pequeños detalles del día a día las personas que vivimos en el extranjero. Yo he llagado a sentirme “como en casa” cuando entraba en la tienda de Zara del Costanera Center en Santiago de Chile (y eso que no tengo nada que ver con el señor Amancio Ortega), e incluso he llegado a soñar con estar paseando por la sección de jamones del Mercadona. Imagínate.

Llega un momento que idealizas tu barrio, tu cuidad, tu país, de tal manera que sólo ves en ellos cosas buenas. Y cuando vuelves a pisarlo te quedas sorprendido de que no hay nada más lejos de la realidad.

Y al final nos pasa lo de siempre. Ya no sabemos de dónde somos. Nos gustan cosas de aquí y echamos de menos algunas de allí, pero sabemos que cuando volvamos nos pasará lo mismo.

A los pocos meses de estar viviendo en Inglaterra nos fuimos de viaje. Cuando nos preguntaban de dónde éramos, no sabíamos muy bien que responder: “Hemos estamos viviendo 3 años en Chile, es más ella nación en Chile (señalando a Ximena), así que somos un poco latinoamericanos, pero vivimos en Inglaterra y hemos nacido y vivido en Valencia …. no sabemos muy bien de dónde sómos, je, je.”

¿Y si cuando volvamos no encajamos?

Esa es uno de los temas que hablo siempre con Pablo. ¿Y si ya no encajamos cuando volvamos otra vez?

Nos pasamos la vida comparándolo todo con España, sobretodo la comida y la sanidad (aún no he conocido una sanidad pública mejor que la española, ya os lo conté aquí) y luego el día que estemos allí ¿Cómo nos sentiremos? ¿Nos costará mucho adaptarnos a nuestro propio país?

¿Volverán a encajar bien los niños en el sistema educativo español? Eso me lo pregunto muchísimas veces. En cada país en el que he vivido tienen un sistema educativo muy diferente. Empezando porque Chile lleva medio año de desfase con España por estar en el hemisferio sur, y siguiendo por Inglaterra que tiene una educación en la que no hace exámenes a sus alumnos. Cada sistema educativo prioriza unas cosas diferentes y soy consciente de que el día de mañana tendré que acostumbrar a mis hijos a la metodología de las tareas diarias y exámenes parciales de la educación española. Es lo que toca.

Vivir en el extranjero está sobrevalorado. Sí, pasas malos momentos, te obligas a rehacer tu vida de cero, echas mucho de menos a la familia, amigos, la comida y el pediatra. Pero aprendemos de nosotros mismos y salimos fortalecidos. Hacemos amigos que pasan a ser familia, lugares impresionantes que están a miles de kilómetros de mi casa y experiencias de vida tan interesantes que nunca olvidaré.

Y después de escuchar mi historia, te hago a ti la pregunta ¿vale la pena vivir en el extranjero?

 

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17 comentarios

  1. A mi si me parece de valiente, aunque existen grados de valentía
    Yo no sé si sería capaz porque soy muy familiar y muy arraigada a lo mío, excesivo a veces. Pero me parece muy buena idea para aprender otras culturas, idiomas, paisajes y a tus niños les va a venir fenomenal para el futuro, ya lo verás 😉

  2. Soy de aquellas personas a las que les encantaría vivir en el extranjero, creo que es una experiencia enriquecedora para todo el mundo; gracias por compartir vuestra experiencia ^_^

  3. Libe dice: Responder

    Hola Amparo,
    mi nombre es Libertad y navegando por la inmensa red me topé de casualidad con tu blog y me está encantando. Me enganchó enseguida y me puse a leer una entrada tras otra 🙂
    La verdad es que con este post me siento muy identificada.

    Nosotros somos de Málaga y vivimos desde hace 5 anos en Alemania. Es increíble todo lo que mueve una experiencia así… Vivir en el extranjero tiene ventajas y desventajas como todo en esta vida. A algunas personas les merecerá la pena, a otras no y a otras tal vez solo una temporada… pero intensa si que es la experiencia! Salir de la zona de seguridad supone siempre un reto y últimamente me doy cuenta que mientras a menos cosas se enfrenta uno, mas miedoso se va volviendo… 🙂

    Pienso también que el ser humano está en continua evolución con cada experiencia que vive y no hay respuestas definitivas a nada…
    Podría hablar horas sobre el tema, jejej, pero no es plan!

    Quería aprovechar para preguntarte algo más personal, te parecería si lo hacemos por correo electrónico? Muchas gracias

    Saludos afectuosos,

    Libertad

    1. Made made in Spain dice: Responder

      Hola Libertad 😉
      Te he mandado un mail al correo que se guardó con tu comentario. De todas maneras puedes escribirme a madremadeinspain@madremadeinspain.com
      Un saludo

  4. Cualquier aventura requiere cierta valentía, y irse a un país extranjero es una aventura total. A mi me encantaría ir a vivir fuera por un tiempo, incluso con el peque, creo que es una experiencia buena para él. Hasta ahora es solo una idea pero ¿quien sabe?

  5. Lo cierto es que debe ser muy duro, sobretodo el primer año como nos cuentas. Y si los niños son muy peques aun, pero sino también para ellos especialmente si no conocen bien el idioma. Por otra parte yo a veces me he planteado que si fueramos al extrangero cuando llegara el momento de volver quizá nuestros hijos han crecido en otro país y quieren hacer su vida allí,. Lo cierto es que es complicado pero también tiene sus puntos buenos, a los niños, por ejemplo les va genial para desarrollar la creatividad. Bss

  6. Lucia Lopez Beso dice: Responder

    Me encanta el artículo y me siento muy identificada con el. 100% de acuerdo.

  7. Mami Reciente Cuenta dice: Responder

    Yo he vivido en el extranjero unos meses, cuando estaba soltera y me encantaría volver a marcharme. Pero me parece de valientes hacerlo con peques.
    Saludos

  8. Uff, es complicada la respuesta. Por ampliar horizontes, experiencias y culturas sí. Pero me da un vértigo horrible solo pensarlo. Y no por mí si no por Paula, por que yo soy mayor y asumiría mis decisiones, pero a ella me la llevaría conmigo.
    Gran post.
    Besos.

  9. Antes de tener a los peques si me lo planteaba más a menudo, ahora reconozco que me da más respeto. Yo me vine a Madrid hace 11 años ya, y al principio, a pesar de ser el mismo país e idioma, cuesta. Porque si, la fama es que todo el mundo es muy abierto, pero tú llegas y todo el mundo tiene su vida hecha y sus grupos de cole, universidad…y te tienes que hacer tu hueco y se tarda un tiempo. También entiendo lo de idealizar el origen, se echa de menos y luego cuando estás allí echas de menos lo otro…es un poco ser de ninguna parte o mejor dicho de varias, de cada una sacamos lo bueno, en vuestro caso de sitios tan diversos seguro acumulais una mochila de experiencias increíble.

  10. Todo en esta vida requiere de valentía y la decisión de vivir fuera de tu país natal, para mí, mucha…

    Ya es duro irte a xcientos de km de la familia… Así que irte a miles…

    Valientes!!!! Ala, ya lo he dicho

  11. Si sabes que va a ser temporal no tengo ninguna duda, claro que cale la pena para toda la familia. Si te vas sin fecha de regreso como es mi caso…..pues espero que si, espero que a la larga cuando mire hacia atrás, y si me quedo aquí años y años, piense que ha merecido la pena que mi Little One haya crecido lejos de su familia.

  12. Interesante post guapa!!! Creo que irte a vivir con familia al extranjero debe ser complicado. Yo solo he vivido en el extranjero 8 meses y fue de erasmus. Nada que ver con esto, sin compromiso, con gastos pagados, sin trabajo, uni y muchas fiestas y algunas escapadas. No me dio tiempo a echar de menos España.
    Yo no vivo en el extranjero pero si vivo en otra chicas a mi ciudad de origen, a 600 km que no es comparable con lo tuyo, pues como bien tú has dicho lo tuyo tiene el extra de otra cultura. Te entiendo cuando hablas de tu Valencia con ese cariño, a mí me pasa con mi pueblo Conil, mi paraíso!!! En mi caso la nostalgia solo la llevo yo, mis hijos ya han nacido en Madrid y para ellos Conil es vacaciones, familia de allí y algunos fines de semana.
    Seguro que a la vuelta encajáis perfecto Ánimo!!!

  13. me he sentido muy identificada con tu post. Llevo en Chile 11 años (no sabia que habias vivido aqui tambien) y soy de Barcelona. Y…es tan cierto todo lo que describes…aunque a mi me costo más d eun año adaptarme!

  14. Mamá Pingüino dice: Responder

    A mi me parece valiente vivir en el extranjero y más lo que lo hacéis por largas temporadas y con familia. En mi caso viví en Dublín 4 meses. Fue distinto porque tenía fecha de vuelta así que exprimí al máximo la experiencia y no te niego que me encantó, hasta me planteé quedarme. Pero la tierra tira y es que por mucho que nos quejemos de muchas cosas creo que España es, en general, un buen país. Admiro a la gente que se va, que empieza una vida fuera y con su familia porque ello implica una adaptación que, creo, suele ser difícil.

  15. Yo me iria sin dudarlo,porque la verdad que me considero demasiado modernilla a veces para según que españoles y ahora más viviendo en un pueblo…y no me refiero solo al modo de vestir.Despues también creo que españa se ha quedado atras en muchas cosas que otros paises si que ofertan,y nunca se deja de ser de donde uno es o mejor dicho de donde considera que es porque yo nací y viví solo tres años en un pueblo (distinto al que llevo viviendo dos años) y siempre me he considerado de allí.

  16. Yo me he movido dos portales de la casa de mis padres, en algún momento pensamos cambiar de ciudad… y casi me da algo solo de pensarlo, pero tengo asumido que alguno de mis hijos emigrará…. y a mi me va a dar algo… y si los dos emigran cerca, yo me iré cerca de ellos.
    ¿sabes? lo que creo es que a los niños, aunque los principios no sean fáciles, les hace aprender otros idiomas, otras culturas… y ser más libres cuando crezcan

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