Colegio diferenciado, mi experiencia

Os conté en el post anterior cómo fue nuestra llegada a España y lo difícil que es encontrar un colegio con el curso empezado.

Después de haber conocido 6 colegios pienso que es importante elegir uno que trabaje los mismos valores o muy parecidos a los que se trabajan en casa. Si el cole y la familia miran en la misma dirección, todo es más fácil.

Una de las cosas que más pena nos daba cuando hicimos el cambio Inglaterra- Cádiz era que perdieran el inglés fluido que habían aprendido en los 3 años anteriores. Después de todo el esfuerzo viviendo en el extranjero, estando lejos de la familia, y con muchos momentos complicados, por lo menos que se conservaran un buen nivel de inglés.

Teníamos dos ideas para mantener su nivel de inglés. La primera: que mi marido les hablara en inglés a diario. Mi gran idea fue pensar que no era necesario pagar a alguien para que hablara con ellos en inglés si mi marido podía hacerlo perfectamente en su lugar (total era lo que hacía en su trabajo, dar clases en la universidad en inglés). Ya os adelanto que fue un fracaso, no duró ni 12 horas el intento. Fue un poco absurdo, era como decir adiós al padre que les hablaba normalmente en español para dar la bienvenida al que papá que hablaría con ellos en inglés. No salía natural. Los niños se habían acostumbrado a hablarle en su lengua materna , el español, y a mi marido tampoco le salía tener con ellos las conversaciones cotidianas en inglés.

La segunda idea: intentar llevarlos a un colegio que diera la mayor cantidad de horas posibles en inglés. Eso no lo hacían únicamente los coles privados bilingües, sino también algunos colegios concertados.

En fin, haciendo la ronda de llamadas a los colegios para ver dónde tenían plaza los tres niños también llamamos a un colegio privado bilingüe, católico y diferenciado por sexos. Tuvimos una reunión con la directora del cole de las niñas y después con el director del cole de los niños. La verdad es que nos llevamos muy buena impresión.

Los colegios diferenciados por sexo también sueles ser católicos. Nosotros somos católicos, pero tengo que admitir que he llevado a mis hijos a colegios católicos que no me han gustado nada y colegios laicos que me han encantado. El primer colegio al que fueron mis hijos en Inglaterra era católico. Nos ayudó a mantener nuestra fe en un país en el que se encuentran muchas más Iglesias anglicanas. Como decía, si en el colegio se transmiten los mismos valores que tenéis en casa esto es un puntazo. Si no es así, siempre podéis complementar esa falta de formación religiosa participando en otras actividades en la parroquia más cercana o con una mayor implicación por parte d los padres.

En un principio nunca se nos habría ocurrido llevar a nuestros hijos a un colegio diferenciado por sexo. Esto también por temas de logística: tener que llevar (y recoger) a nuestros hijos a colegios diferentes a diario. Cuando solo tienes chicos o solo chicas no importa tanto. A veces a este tipo de colegio se les etiqueta con un estilo educativo chapado a la antigua e incluso un poco casposo, para que nos vamos a engañar. Así que te voy a contar mi opinión personal, pero recuerda que es simplemente una opinión.

Este colegio pertenece a un grupo de colegios Attendis. Según la definen ellos mismos, se trata de «una institución educativa que cuenta con 21 colegios bilingües en Andalucía y Extremadura. Sus centros escolares se distinguen por el protagonismo de la familia en la educación, la atención individualizada, la búsqueda de la excelencia académica y la transmisión de valores humanos y cristianos a sus alumnos.» La información que nos llega como padres es que es una grupo de colegios creado por padres y madres afines a la prelatura del Opus Dei. Esto quiere decir que, además de la enseñanza académica, y la formación en valores cristianos, la implicación de la familia tiene también bastante importancia en el colegio.

¿Qué pros y contras tiene un colegio diferenciado por sexo?

Qué me ha gustado de este colegio.

Te lo voy a decir muy claro. Mi hijo Nico ha estado como pez en el agua desde el minuto uno. Llegados de Inglaterra, donde los niños eran bastante más tranquilos que nuestro hijo (Nico era un terremoto comparado con ellos), nuestro hijo se encontró con un grupo de niños que se comportaban como él. Digamos, por generalizar, que los españoles son mas «intensos». Y aunque en este colegio también eran estrictos, al ser un cole de solo chicos, no estaba tan mal visto el ser un poco cafre. Es decir, sabían perfectamente que los niños tienen una forma de jugar más brusca que si convivieran con chicas.

En cuanto a las chicas, mi hija mayor ha estado cursando los años en los que se entra en la adolescencia. Me da la impresión que en esos cursos, con esos cambios físicos y hormonales, se ha sentido más cómoda que si hubiera estado rodeada de chicos. Ha podido hablar con más tranquilidad con las profesoras de estos temas sin tener las típicas risitas de los chicos a su alrededor.

Con la pequeña no te puedo decir nada puesto que en infantil las clases son mixtas. En nuestros colegios era en primero de primaria cuando chicos y chicas se separaban.

El hecho de que el colegio fuera privado (quitando el tema del dinero, que era algo significativo), nos ayudó a escolarizar a los niños nada más llegar. Ya sabéis que hasta que no tienes una casa y te empadronas no te asignan colegio (ni público, ni concertado). Nosotros llegamos sin casa y nos alojamos en un piso de corta estancia y en esos no puedes empadronarte. Así que pudimos buscar la casa que nos encajaba con más tranquilidad.

El hecho de que el colegio fuera «bilingüe» también fue un punto a su favor. Como ya he contado en otras ocasiones, digamos gran parte de la educación previa de Rocío había tenido lugar en Inglaterra. Pero al volver a España, mi hija se iba a tener que enfrentar a «lengua castellana» (en la que tendría que analizar oraciones y memorizar tiempos verbales) o «naturales» (es las que se memoriza bastante, pero en español). Pero al ser un cole «bilingüe» hizo que se encontrara con bastantes asignaturas en inglés y la hizo sentirse más confiada. Por otro lado, Nico, que llegaba a segundo de primaria sin saber leer en español, le ayudó a sentirse más seguro en las asignaturas en inglés. Él también manejaba ese idioma con soltura aunque no lo escribiera y le permitió empezar a leer en español con más seguridad. De cualquier forma, calificaré al colegio «bilingüe» entre comillas, porque tenía más ingles que un cole normal, pero una parte sustancial seguía impartiéndose en español.

De cualquier forma, los colegios diferenciados por sexo, que también son privados y bilingües no son abundantes. Sí es algo habitual es que tengan un ideario católico. Y por ello en estos colegios trabajan mucho la educación en valores cristianos, tiene un oratorio, charlas con los sacerdotes y tutorías con los profesores bastante frecuentes. Nuestros colegios no se quedaron simplemente en la parte académica. Les dieron (y le siguen dando) mucha importancia a sacar lo mejor de los niños y niñas.

Qué es lo que menos me gustó del colegio.

Principalmente la incomodidad de que mis hijos no estén todos en el mismo centro y tuviera que desplazarme de uno a otro. En el caso de los colegios de El Puerto de Santa María ambos colegios estaban a unos dos kilómetros de distancia el uno del otro. No era un gran trastorno pero hay colegio más cercanos entre sí, y otros mucho más lejanos. También hay colegios en que, pese a separar a chicos y chicas, ambos están en el mismo conjunto de edificios.

¿Por qué separarlos a la hora de educarlos?

En España, y en la mayoría de sistemas educativos de otros países, se diferencia a los niños por su edad aún sabiendo que no todos los niños siguen el mismo proceso madurativo. Esta una forma comúnmente aceptada de clasificar a los niños. Sin embargo, ¿por qué no hacerlo también por sexo si los niños y las niñas tienen modos de aprendizaje distintos?

Me llamó mucho la atención de la época en la que viví en Inglaterra, que cuando los niños pasaban a secundaria (los Grammar school), los mejores colegios solían diferenciar por sexo. En ellos era habitual acceder solo tras superar unos exámenes de acceso bastante exigentes y parece que lo hacían porque los niños rendían más académicamente cuando estaban separados.

Como sabemos, los niños y niñas llegan a la pubertad en edades distintas. Las chicas son más calmadas. Ellas utilizan mucho la escritura y los apuntes para aprender, son más visuales. Los chicos, por lo general, son más movidos. Necesitan interactuar más con las explicaciones de la lección. Separarles por sexo ayuda a especializarse en la forma de transmitirles el temario (impartir a cada uno la docencia de la manera que les resulta más afín). No obstante, cada niño es único, y tampoco se puede generalizar.

¿Es la educación diferenciada una educación machista?

Yo diría rotundamente que No.

Yo siempre he sido bastante beligerante respecto este tema. Me desagrada ver cómo en la sociedad se sigue teniendo un trato diferencial con las mujeres. No obstante, me da la impresión que de a algunos agentes del sistema educativo se les llena la boca al decir que lo mejor es educar a los niños de ambos sexos conjuntamente (como si ello fuera más ecuánime, que tal vez lo sea). Pero posteriormente, al intentar acceder a puesto de trabajo, la realidad es otra.

De cualquier forma, a mi entender, estos colegios diferenciados por sexo se podrían tachar de machistas si a cada sexo se les enseñara un temario diferente o incluso si no se les ofertaran las mismas asignaturas. Pero obviamente eso no es posible porque los planes de estudios están regulado por el  Ministerio de Educación. Sí es posible que cada colegio ofrezca diferentes extraescolares, pero eso tiene que ver más con la cantidad de alumnos o alumnas que se interesan por determinados temas. Así, a modo de ejemplo, una extraescolar de ballet suele tener muchas más demanda en los colegios de chicas que en los de chicos. Una extraescolar de esgrima, podría ser el caso contrario: les atrae más a los chicos.

Por tanto, no, no se adoctrina a las niñas para que cocinen y sirvan la mesa a sus maridos. Tampoco se educa a los chicos para que asuman que en sus casas siempre tendrán todo hecho. Es más bien al contrario. Los planes de formación de estos colegios comparten un mensaje similar: la familia la forman todos sus miembros y desde pequeños los niños deben participar donde la familia los necesite (adaptándolo a la edad del niño/a y sus capacidades, pero no a su sexo). Ejemplos cotidianos serían poner mesa, hacer las camas, ayudar a tender la ropa, o hacerse la merienda. Estas son tareas que son tan propias de niñas como de niños, aunque tradicionalmente no siempre ha sido así (y para muchas familias puede que aún lo sea).

¿Qué problema hay si mis hijos solo se relacionan con niños y mis hijas solo con niñas?

Desde mi punto de vista, ninguno. La mayoría de los niños y niñas provienen de familias con hermanos y hermanas. Si no es el caso, es muy habitual tener primos de ambos sexos. Y si tampoco fuera el caso sí es muy normal tener amigos chicos y chicas fuera del colegio. De esta forma, la gran mayoría de niños siguen interactuando con el otro sexo con relativa frecuencia.

También he visto bien que gran parte de los profesores de los colegios de niños sean hombres, y que en el colegio de niñas la mayoría sean profesoras. Pero no todos ellos. Por pone un ejemplo, en ambos colegios (chicos y chicas) había secretarias, cocineras y psicólogas. También había profesoras de inglés y francés en el colegio de los chicos, y profesores de conversación en el cole de la chicas.

Por tanto, mi valoración tras estos dos años ha sido bastante positiva. En general, le he encontrado más ventajas que inconvenientes. En mi caso, como comentaba anteriormente, el tema logístico fue uno de los problemas más importantes. No obstante, muchos de estos colegios también tenían actividades coordinadas entre sí para que los padres pudieran participar de actividades en ambos centros sin solaparse. Algunos ejemplos era los festivales de Navidad, charlas de divulgación y formación, o incluso los días de convivencia. Todo esto ayudaba a sentirte parte de una misma familia y de poder llegar a todas las actividades con mayor facilidad.

 

 

 

 

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1 comentario

  1. Ana Belén dice: Responder

    Me encanta leerte

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